Didácticas innovadoras

Cuando hablamos de innovar, hablamos de alterar algo existente mediante la introducción de novedades con el fin de mejorarlo. Innovar significa reformar, perfeccionar y progresar. No podemos progresar como individuos ni como sociedad si nos mantenemos estancados en aquello que un día se consideró innovador. El mundo es cambiante, está en constante movimiento y parece que cada día aumenta su velocidad, arrastrando a sus habitantes con él, generando una ansiedad por encontrar soluciones a una lista interminable de problemas, generando un afán de modernizar y digitalizar todo aquello que conocemos con la esperanza de no quedarnos atrás. 

Sin embargo, podemos perdernos en este contexto y pasar completamente por alto el hecho de que, a veces, la clave de la innovación se encuentra en la sencillez. 




Aplicado a la innovación didáctica, podemos tomar como ejemplo al maestro japonés Kanamori, que introdujo en su clase de cuarto de primaria de 2002,  un modelo de educación muy poco usual. En un marco contextual no tan lejano en el que la educación está muy enfocada en el currículo formal, este profesor destaca por centrarse, además de en asignaturas como lengua y matemáticas, en muchas otras cosas. 

Comienza sus clases recordando a sus alumnos que van a la escuela para ser felices, e introduce una práctica sumamente sencilla, "las cartas del cuaderno". En estas cartas, cada alumno expresa sus sentimientos, emociones o preocupaciones, y cada día tres alumnos exponen sus cartas en voz alta al resto de la clase. De esta manera, consigue hacer del aula un lugar que invita a la introspección,  reflexión y compasión. Entienden que solo cuando te vas conociendo a ti mismo, puedes entonces intentar entender a los demás. Tratan temas tan personales como la muerte sin ningún tipo de tapujo, y al profundizar tanto en sentimientos de dolor como de alegría, forjan unos vínculos de amistad únicos que componen una red de apoyo fundamental.

Kanamori realiza una labor de innovación ejemplar, ya que simplemente con la escritura logra revalorizar el currículo oculto, dándole la misma o incluso más importancia al desarrollo personal, a los valores, a la empatía,  a sentir y a ser feliz, que al resto de asignaturas. 


No hace falta irse a ningún otro continente en busca de nuevas perspectivas, ya que en España, concretamente en Sevilla, también podemos encontrar ejemplos de innovación educativa. En 2009 se llevó a cabo una intervención en un instituto de un barrio con fama de controversia, donde se pretendía demostrar que la educación puede venir dada de cualquier persona y ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar. 


Generalmente, el currículo y el contenido de la materia se establece al rededor de lo que sabe el profesor, marcando un listón al que todos sus alumnos tienen que llegar, mientras que a través de esta propuesta, se empieza por lo que el alumno sabe y se va construyendo el conocimiento desde ahí. Se crea un "banco común de conocimiento" en el que cada uno escribe algo que se le de bien, es decir, algo que puede enseñar, y algo que le gustaría aprender. Así, enseñanza y aprendizaje se entrelazan, generando un tejido de saberes ilimitado. 

El reportaje de "La escuela expandida" se desarrolla tan solo a lo largo de una semana, pero en ese breve tiempo es capaz de expandir la educación en muchos sentidos. Algo que comienza siendo un proyecto a una escala pequeña, el aula, se expande no solo al resto del centro sino a todo el barrio, traspasando las barreras de la edad o procedencia, e involucrando a cualquier persona con un deseo de aprendizaje. Además, se expande el concepto preestablecido de "maestro", puesto que cualquiera, hasta el más pequeño, es capaz de enseñar y aportar más de lo que parece a los demás. 

En consecuencia, queda expandido también el currículo, resultando en algo completamente distinto a lo que establece la ley, ya que hay una infinidad de conocimientos que no se pueden aprender bajo el techo de una escuela convencional, sino que se aprenden a través de las conexiones que establecemos con nuestro entorno y con todas las personas que nos rodean.




No obstante, aunque estemos ansiosos por encontrar un modelo educativo que revolucione nuestra sociedad y nos encamine al éxito, ¿funcionarían realmente estas metodologías a largo plazo? ¿contribuirían a reducir los principales problemas de nuestro sistema educativo, como la alta tasa de abandono escolar? ¿qué implicaría su aplicación? ¿habría que modificar la formación del profesorado? 


Referencias:

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