La importancia de la educación emocional

Entendemos por inteligencia emocional (EI), a la capacidad para reconocer, entender y gestionar tanto nuestras propias emociones como las de los demás. A simple vista, podría parecer algo bastante sencillo y que deberíamos dominar, ya que al fin y al cabo, las emociones forman parte de nuestro día a día como individuos y como parte de un contexto social. Sin embargo, este aspecto tan básico para relacionarse es en realidad lo que caracteriza la complejidad del ser humano, y generalmente no tiene cabida en nuestro sistema educativo. 



¿Cómo puede considerarse la educación emocional, una tendencia educativa innovadora? ¿Por qué se ha tardado tanto en empezar a introducir estas pedagogías? ¿Cómo no vamos a ser una sociedad en la que los problemas de salud mental se multiplican exponencialmente, si no se educa para prevenirlo? ¿Cómo van a desaparecer las conductas violentas o los casos de bullying, si no se educa para prevenirlo?

En el artículo "Innovar desde un proyecto educativo de inteligencia emocional en primaria e infantil" (Gómez y Chaves, 2015) se lleva a cabo un estudio que demuestra, no solo la eficacia y el valor de la educación emocional en ambas etapas, si no el hecho de que sus alumnos aprendan a conocer, expresar y gestionar sus emociones, así como a conectar con las emociones de los demás.  Mediante cuentos, actividades y dinámicas en grupo van trabajando estos aspectos, pero las autoras insisten en un aspecto crucial para mí:  la importancia de que el proyecto permanezca a lo largo del tiempo y que se involucre además de todo el centro, especialmente las familias. 

Es cierto que si indagamos en nuestra creatividad, podemos diseñar millones de proyectos y didácticas que eduquen emocionalmente a los alumnos, e incluso utilizar recursos como cuentos o películas, siendo un ejemplo "Inside Out" (Disney), pero en mi opinión nuestra labor tiene que ir mucho más allá. 

Es nuestra responsabilidad que aprendan a gestionar tanto sus emociones como las del resto de personas que les rodean, y es fundamental que esta enseñanza no quede reducida a actividades abstractas y a las paredes que conforman el aula, sino que sea algo mayor que esté presente continuamente, en los contextos educativos formales e informales. En los pasillos de la escuela, en los espacios de descanso, en el recreo, en el comedor, en casa, en el barrio... En nuestro ejemplo. 



No obstante, la complejidad de la educación y la inteligencia emocional no termina aquí. Puedo hablar en primera persona al decir que yo misma he sufrido las consecuencias no haber gozado de una educación emocional. Las personas que carecen de una educación emocional, suelen tener dificultades en las relaciones sociales al no saber identificar, gestionar y expresar correctamente las emociones de uno mismo y de los demás. Esto se ve reflejado especialmente en el creciente aumento de estrés, baja autoestima y ansiedad en los jóvenes de hoy en día. 

La educación emocional desde la etapa de educación infantil, ayudaría a reducir los problemas de salud mental y conductas conflictivas, proporcionando un desarrollo óptimo e integral de los niños, además de mejorar su rendimiento académico.

Además, tan solo la Universidad de La Laguna en Tenerife cuenta con una asignatura de educación emocional en su grado de magisterio, de todas las universidades públicas españolas. Quizá si realmente queremos implementar pedagogías que fomenten la inteligencia emocional deberíamos empezar por educar a los docentes en dicha materia. Si no se nos forma, ¿Cómo vamos a poder enseñar a nuestros alumnos a gestionar sus emociones, si apenas sabemos gestionar las nuestras? ¿Cómo vamos a poder ser su ejemplo? Lo mismo aplica a las familias, el objetivo es que los hogares se conviertan en una extensión educativa del aula, donde los niños sientan el acompañamiento de sus emociones de forma continua. 


En este video, Natalia, una niña de 11 años, explica a adultos y niños qué es para ella la inteligencia emocional y da algunos tips de como entender y convivir mejor con las emociones propias y "que no te controlen".

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Referencias:

Gómez, M. C. A., & Chaves, M. J. P. (2015). Innovar desde un proyecto educativo de inteligencia emocional en primaria e infantil. Tendencias Pedagógicas26(26), 69-88.

De la Educación Facultad de Profesorado Universidad Autónoma de Madrid, D. y. T. (s. f.). Vol. 26 (2015): Educación infantil | Tendencias Pedagógicas. https://revistas.uam.es/tendenciaspedagogicas/issue/view/TP26

García-Bullé, S. (2022, 2 noviembre). ¿Qué es la inteligencia emocional y por qué necesitamos enseñarla? Observatorio / Instituto Para el Futuro de la Educación. https://observatorio.tec.mx/edu-news/inteligencia-emocional

Menárguez, A. T.(2017, 30 enero). Sin educación emocional, no sirve saber resolver ecuaciones. 

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